Hace miles de años el hombre tenía que enfrentarse a un ambiente hostil. Se pasaba horas corriendo para cazar o bien para evitar ser devorado por un depredador. Hoy en día, afortunadamente, el ejercicio no se utiliza para estas situaciones, pero si es usado con fines recreativos y/o para mejorar la salud. ¿Qué cambios fisiológicos suceden en nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio? Es la pregunta que trataremos de responder en el transcurso de este capítulo, con un enfoque por sistemas y mecanismos de regulación (endócrina, nerviosa y local), a fin de conducir a la integración de los temas ya vistos en los capítulos anteriores.
Podemos preguntarnos: ¿Actividad física implica cualquier tipo de ejercicio con igual nivel de esfuerzo? La respuesta es no, existen diferentes tipos de ejercicio físico y diferentes esfuerzos en ellos. Por ejemplo, no es lo mismo salir a correr que levantar pesas. Generalmente ocurrirá que se podrá correr más tiempo del que se puede levantar muchas veces una pesa con mucha carga, es decir, en cada tipo de ejercicio la resistencia será diferente. Entonces, el ejercicio se divide en: aeróbico, que permite mayor tiempo de ejercicio, pero a costa de una intensidad más bien leve-moderada (por ejemplo, en el caso de correr), y en anaeróbico, en el que el ejercicio será más reducido en tiempo, pero con una intensidad elevada (por ejemplo, levantar un gran peso). Además, clásicamente a largo plazo, el ejercicio aeróbico mejora la capacidad cardiovascular mientras que el anaeróbico genera hipertrofia del músculo esquelético. En este capítulo nos enfocaremos principalmente en el abordaje de la fisiología del ejercicio aeróbico, por ejemplo, correr, nadar, etc.
Estos tipos de ejercicios se explican de acuerdo con el metabolismo del músculo implicado en la obtención de la energía necesaria para su contracción. Resumidamente podríamos decir que el ejercicio aeróbico se produce cuando el músculo esquelético utiliza oxígeno para oxidar la glucosa mientras que durante el ejercicio anaeróbico el músculo produce energía en ausencia de oxígeno y por lo tanto se produce ácido láctico.
Por otro lado, ambos tipos de ejercicio físico inducen cambios fisiológicos a corto plazo, es decir, mientras se realiza la actividad, y en el largo plazo cuando hablamos del ejercicio realizado con frecuencia y sistematizado, conocido como entrenamiento. Al momento de realizar ejercicio ocurren cambios en el metabolismo muscular, en el sistema cardiovascular, respiratorio, endócrino, renal y gastrointestinal, cuyo principal objetivo es proveer de nutrientes y oxígeno al musculo en actividad al fin de producir energía necesaria para la contracción muscular.
En las secciones siguientes mediante una serie de interrogantes trataremos de responder cómo se orquestan las respuestas fisiológicas de los diferentes sistemas de órganos ante la actividad física.
Al final del capítulo veremos los cambios o adaptaciones que se producen a largo plazo ante el entrenamiento.