Faustino Brughetti, un artista incomprendido —como lo evoca su hijo Romualdo—, definición con la que estoy de acuerdo, es el tema central de estas notas. Creo que interesa repensar esa incomprensión, aparte otras cuestiones como la insularidad de su estilo y, por supuesto, las dudas acerca de si fue el primero que introdujo el impresionismo en la Argentina.
Pero para comprenderlo mejor debemos remontarnos en la historia; analizar qué ocurre en nuestro país (y en Europa) durante sus años de aprendizaje; pues —ya lo decía Kandinsky: ". .. cualquier creación artística es hija de su tiempo".
Durante la década del '80 la concepción positivista del medio adquiere gran importancia: en la obra se acentúan los valores de carácter formal, se prefiere la información en lo posible abundante y de interpretación simple.
Hacia esta época comienza a imponerse el viaje a Europa. Los artistas hacen su aprendizaje o perfeccionamiento en el viejo continente. Allí asimilan las corrientes plenarista e impresionista y es así como a su regreso las introducen en el país. Comienza una nueva visión, una nueva pintura de luz y de atmósfera, donde predomina el color y se difuman las formas de los objetos representados.
A esta corriente se adscribe Faustino Brughetti quien nace en Dolores el 6 de septiembre dé 1877 y hacia 1886 realiza su primer viaje a Italia donde aprende a expresar la luz a través del color y a resolver sus obras mediante la mancha coloreada (herencia de los macchiaioli).