Las glándulas suprarrenales son dos, cada una de las cuales pesa 4 gramos. Ambas se localizan en la cavidad retroperitoneal, por encima del polo superior de cada riñón. Cada glándula está compuesta por dos porciones diferentes, una corteza externa, que embriológicamente deriva del mesodermo y segrega esteroides (hormonas que derivan del colesterol) y una médula interna que deriva de las células de la cresta neural y segrega principalmente adrenalina.
La médula suprarrenal ocupa aproximadamente el 20% de la glándula y está formada por las células neuroendócrinas. Se relaciona desde el punto de vista funcional con el sistema nervioso simpático, ya que en respuesta a la estimulación simpática produce adrenalina (o epinefrina), una catecolamina sintetizada a partir del aminoácido tirosina, y en menor medida noradrenalina. Desde el punto de vista funcional, estas hormonas provocan casi los mismos efectos que la estimulación directa de los nervios simpáticos en todas las regiones del cuerpo, con el fin de mediar respuestas rápidas en las situaciones de lucha o huida.
En la corteza suprarrenal, que ocupa aproximadamente el 80% de la glándula, se distinguen tres zonas: la zona más externa denominada capa glomerular, donde se produce aldosterona, considerado el principal mineralocorticoide en los seres humanos, porque promueve la retención de sal y agua por el riñón. La zona media y la más amplia, denominada capa fascicular, donde se produce cortisol, considerado el principal glucocorticoide, porque una de sus primeras acciones conocidas fue la elevación de los niveles plasmáticos de glucosa. Por último la zona más interna de la corteza denominada capa reticular cerca de la unión corticomedular, donde se producen los andrógenos suprarrenales (hormonas sexuales)