La producción de hortalizas en el Cinturón Hortícola Bonaerense (CHB) se caracteriza por el cultivo de productos a campo para el consumo en fresco de la población de los grandes centros urbanos que incluye Capital Federal, el gran Buenos Aires, La Plata, el gran La Plata y sus alrededores. Dentro del CHB, se puede identificar el Cinturón Hortícola Platense (CHP), contando con un área cultivada de 7538 ha, de las cuales corresponden a invernáculos 4677 ha (62%) y a campo las restantes 2861ha (38%) (Benencia, Cáttaneo, y Fernández, 1997; Fogel, 2012).
Unas cuarenta especies de productos hortícolas se ofrecen al consumo a lo largo del año, entre los cuales se destacan, por la mayor proporción dentro del total, las verduras de hoja como lechuga, acelga, espinaca, y los frutos, como el tomate, el pimiento y la frutilla. En lo que se refiere a los productos cultivables en invernáculo, existe un grupo de hortalizas sensibles a las heladas y que se adapta bien al cultivo bajo cobertura como Solanáceas (tomate, pimiento, berenjena) y Cucurbitáceas (pepino, melón, zapallito, zapallo, sandía) y otras como la chaucha y la albahaca, algunas de las cuales son cultivadas desde hace tiempo en la zona. También encontramos otras especies resistentes a bajas temperaturas y que, por diferentes razones, son conducidas bajo invernáculo, con el fin de lograr una mayor calidad, como el apio, la frutilla, la achicoria, el rabanito y la espinaca. Además, también se cultivan otras hortalizas como acelga, perejil, maíz dulce, lechuga, cebolla de verdeo, nabo, col china y sandía entre otras. La amplia gama de posibilidades en materia de especies que se observa permitiría diseñar una adecuada programación del cultivo protegido a lo largo del año (Benencia, Cáttaneo y Fernández, 1997).
Al estar las plantas protegidas, se producen dentro del invernáculo condiciones ambientales que posibilitan el crecimiento y la producción de cultivos fuera de su época normal de desarrollo al aire libre. Además, como muchos de los factores de la producción están controlados, el rendimiento y la calidad de los productos obtenidos es mayor que en los cultivos a campo.
Además de las ventajas enumeradas, también existen algunas dificultades o desventajas a tener en cuenta al realizar el cultivo bajo invernáculo. Por un lado, los costos de producción son superiores respecto de los cultivos al aire libre, debido a los insumos necesarios para la construcción y mantenimiento del invernáculo (Benencia, Cáttaneo, y Fernández, 1997). Y, por otro lado, así como el cultivo se encuentra protegido y las condiciones ambientales son favorables para su crecimiento y desarrollo por un período de tiempo más prolongado, tales condiciones también son propicias para la aparición y desarrollo de factores bióticos adversos como plagas y enfermedades.