Los dinoflagelados son un extenso grupo de protistas flagelados ampliamente distribuidos en ambientes marinos y dulceacuícolas en todo el mundo. Al ser productores primarios (aquellos de nutrición autótrofa) y consumidores (los heterótrofos), desempeñan un papel de gran importancia en el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos y el ciclo biogeoquímico de los nutrientes. Además, los dinoflagelados son bien conocidos por la capacidad de muchas especies para formar floraciones y producir toxinas potentes que pueden ser acumuladas por almejas, peces y otros organismos acuáticos de vida libre o cultivados, lo que representa una amenaza para la salud humana. El nombre proviene del griego dinos (girar) y del latín flagellum (látigo), adjudicado en 1885 por Bütschli para describir el movimiento rotatorio propio de estos protistas. Debido a que los dinoflagelados actuales han sido reclamados por los botánicos como algas y por los zoólogos como protozoos, en tanto las formas fósiles lo son por palinólogos y micropaleontólogos, la literatura sobre el taxón está ampliamente dispersa en distintas áreas del conocimiento.