El secado de frutas mediante el uso de microondas permite reducir los tiempos de operación, economizar energía y mejorar, en muchos casos, la calidad del producto final. Es de especial interés, en este caso, utilizar la deshidratación osmótica (DO) como etapa previa al secado pues permite incorporar solutos en la matriz del alimento mejorando sus propiedades organolépticas y termofísicas. Esto último aumenta la eficiencia de absorción de energía.