Este trabajo se propone analizar las gramáticas de la crueldad en el estudio de los discursos de odio y los mecanismos de polarización política y afectiva en la esfera pública digital a partir de dos acontecimientos en 2025: el discurso del Presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos y la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y LGTTTBIQNB+. Nos centramos en tres observables que condensan las disputas actuales por estatutos de decibilidad sobre la agenda de género y derechos: la resignificación del término "woke", la construcción del neologismo "ideología de género" y las formas de nombrar y caracterizar al colectivo LGTTTBIQNB+.
Estos elementos son abordados desde una perspectiva interseccional que permite observar cómo se [entre]lazan distintos vectores de opresión —género, sexualidad, clase y nacionalidad, edad, entre otros— en la producción de discursos estigmatizantes y, además, funcionan como condensadores simbólicos de una narrativa que reactualiza formas de exclusión y violencia. Desde un enfoque teórico-metodológico interdisciplinario que articula herramientas del análisis retórico-discursivo (Amossy, Maingueneau, Montero), del giro afectivo (Ahmed), las teorías sobre discurso de odio (Ipar, Giorgi y Kiffer) y la crítica cultural (Grimson, Stefanoni), se analiza un corpus compuesto por publicaciones en la red social X (ex Twitter) sobre las reacciones que generó el discurso de Milei, tanto desde usuarios expertos como amateurs. En este sentido, se exploran las estrategias enunciativas, argumentativas y multimodales utilizadas en una conversación digital altamente polarizada. Los resultados preliminares muestran una fuerte carga ideológica en la reapropiación de "woke" como sinécdoque del "enemigo interno" de las nuevas derechas, y la construcción de la "ideología de género" como amenaza civilizatoria. Las referencias al colectivo LGTTTBIQNB+ revelan fórmulas de estigmatización, patologización o ridiculización para su deslegitimación y exterminio. Estas prácticas discursivas configuran una retórica del antagonismo que, lejos de buscar la deliberación democrática, refuerza marcos afectivos de exclusión, construye subjetividades degradadas y promueve el quiebre de un pacto social. En definitiva, el trabajo reflexiona sobre el lugar de la retórica digital en la configuración de nuevas formas de dominación simbólica que afectan las posibilidades de reconocimiento, libertad, pertenencia y ciudadanía en contextos de desigualdad creciente.