El presente trabajo analiza la manera en que se construye la enunciación acerca de una identidad negativizada en la esfera pública digital a partir de un corpus específico. Para ello, seleccionamos una serie de intervenciones del Presidente Javier Milei en la red social X correspondientes al período abril-mayo de 2025. En las mismas se incita al odio hacia el conjunto de periodistas en Argentina, en tanto voces públicas disidentes, mediante elementos retóricos que lo configuran como objeto de odio. Consideramos junto con Montero que “las redes sociales condensan, como un vórtice, lo mediático, lo político y la opinión pública” (2024). Como caso específico, la red socio-digital Twitter configura un territorio discursivo que privilegia los intercambios agonísticos, con un particular funcionamiento de clausura del debate (Olave y Rodríguez, 2024). En dicho corpus analizamos las estrategias de destinación del discurso político (Montero, 2009; García Negroni, 2016), los mecanismos enunciativos de negativización del otro de acuerdo a las formas evaluativas de nombrar a las personas (Kerbrat-Orecchioni, 1987) y los elementos característicos que permitan ubicar y analizar estos enunciados como discursos de odio. Entendemos que los discursos de odio forman parte de la producción social de sentido, “en la que se configura un otro negativo, constituido como una existencia abyecta; (...) respecto a la cual sólo es admisible una promesa de eliminación o destrucción.” (Martínez y Sánchez Ceci, 2023). Las retóricas del odio se configuran como prácticas discursivas polarizantes instrumentadas por los discursos reaccionarios de las derechas radicalizadas (Kessler y Vommaro, 2022), reguladas por el modo de la polémica como organización de lo decible mediante la dicotomización, la polarización y el descrédito (Amossy, 2015). De acuerdo a estos ejes podemos afirmar, de manera preliminar, las siguientes cuestiones: existe una clausura del diálogo a partir del uso de estrategias discursivas que obturan el momento de intercambio y construyen al otro como un otro negativizado; esto produce un efecto performativo de silenciamiento que se torna aun más significativo por el capital simbólico de quien enuncia; este tipo de alocuciones promueve la reproducción, circulación y proliferación de un clima de odio característico en el discurso social contemporáneo.