En una mañana cubierta por la niebla, Agostina se lamenta por no poder salir a jugar. Todo parece gris hasta que una voz inesperada la sorprende: es Nubecita, una nube que bajó a descansar después de hacer llover. Al notar la tristeza de la niña, la invita a dar un paseo por el cielo.Con su piloto, paraguas y botas, Agostina sube a la nube y juntas recorren la ciudad, los campos y un puente, mientras Nubecita crece con las gotas del río. Desde lo alto, la niña observa su casa volverse pequeña y siente la emoción de ver el mundo desde otro lugar.Pero llega el momento de regresar. Nubecita, ahora convertida en Nubezota, debe volver a trabajar. Deja caer una suave lluvia y Agostina desciende por ella, usando el paraguas como bote. Antes de despedirse, le agradece por el paseo y por el tobogán de lluvia.El cuento muestra cómo un día gris puede volverse mágico cuando se mira con imaginación y ternura.