Pini se despierta temprano porque hoy será un día especial va a dar la vuelta al mundo. Llena su mochila del jardín con todo lo necesario para su gran aventura. Primero guarda su disfraz de pirata para cuando llegue al mar y navegue en barco, después, la espada de madera que le hizo el tío Pancho, perfecta para atravesar la selva y espantar animales feroces. También invita a su amigo inseparable, el oso de peluche Pipón, para que lo acompañe a escalar una montaña muy alta y disfrutar juntos del paisaje lleno de lagos, bosques y montañas nevadas. Agrega lápices de colores y hojas, por si aparece un arcoíris que pueda dibujar rápido y regalarle a su papá. Finalmente, mete unos guantes abrigados para cuando llegue a los hielos del sur, donde espera conocer pingüinos o tal vez subirse a una ballena. Todo está listo… hasta que ve su almohada azul con lunares amarillos, que huele al perfume de mamá. La abraza, se acuesta sobre ella y, entre sueños, decide que mejor viajará mañana: hoy hace demasiado frío.