Este cuento trata sobre Pedro, un niño que vive con su papá y su abuela en una casa con techo de tejas rojas, cerca del monte. A Pedro le gusta jugar al aire libre, hacer chozas y trepar árboles, pero cuando llega el otoño se siente un poco triste, porque le recuerda a su mamá que se enfermó y a su papá, que se va a trabajar lejos.Un día, mientras caminaba solo, Pedro escuchó un ruidito entre los matorrales. Al mirar, descubrió una bolita peluda color chocolate: ¡era un cachorrito! Lo tomó en brazos, y el perrito, moviendo la cola, le lamió las manos. Pedro sonrió y decidió llamarlo Esponjita.Desde ese momento, Pedro ya no se sintió tan solo. Jugaba con Esponjita, lo abrazaba y hasta esperaban juntos a su papá cuando volvía a casa. Gracias a su nuevo amigo, Pedro aprendió que los días tristes pueden volverse alegres cuando compartimos nuestro cariño, y que siempre hay algo o alguien que puede devolvernos la sonrisa, incluso en los días de otoño.