Una niña se frustra al intentar aprender las tablas de multiplicar, mientras el mundo a su alrededor parece volverse hostil y exigente. Entre enojo y tristeza, se refugia en su imaginación, donde un ser mágico la acompaña y consuela. A través de ese vínculo, empieza a aceptar sus errores y a comprender que crecer también significa equivocarse.