El sueño, lejos de ser un estado pasivo, es una necesidad biológica esencial con funciones clave en la salud cognitiva, emocional, inmunológica y física. Esta ponencia aborda, desde las neurociencias, la estrecha relación entre sueño y ejercicio físico, destacando cómo una práctica regular y bien planificada mejora la calidad del descanso al regular los ritmos circadianos y promover procesos fisiológicos fundamentales. En el contexto argentino, donde se ha incrementado tanto el sedentarismo como los trastornos del sueño tras la pandemia, se propone al ejercicio físico como herramienta terapéutica no farmacológica. Se aboga por una visión integradora y holística, desde las neurociencias y la educación física, que promueva la inclusión del sueño como contenido prioritario en los programas educativos de salud, reconociendo su papel fundamental en la funcionalidad física, cognitiva y emocional del ser humano.