En su libro «Visiones del Control Social», Stanley Cohen sugiere un esquema para la comprensión de cómo el Control Social ha sido ejercido desde el siglo XVIII. La primera etapa de su raconto indica la descentralización del control social antes y durante dicho siglo, reproduciendo los resabios de lo que había sido el feudalismo.
Luego, con el arribo del Estado Nación y su noción de «Soberanía» (S. XIX), el control social devino más y más centralizado originando alguna de las instituciones y aparatos estatales que son ahora familiares como la prisión, la policía, el asilo... La tercera etapa, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, es llamada por Cohen la «amplificación de la red de control social», la «ciudad punitiva». Una sociedad en la cual las funciones del control social fluyen capilarmente a través de la superficie social y son alojadas en cada individuo como parte de una microfísica del poder.