El universo de los museos de arte ha evolucionado a lo largo del tiempo, tanto en su funcionalidad como en los elementos que los conforman. El funcionamiento de estas instituciones se ha basado históricamente en tres funciones principales: la preservación, la investigación y la comunicación. Esta última se ha convertido en un eje central, no solo por ser el aspecto más visible, sino también porque articula la exposición y la transmisión de información mediante diversas formas de mediación.
La comunicación en los museos depende, en gran medida, del lenguaje no verbal de los objetos y de los fenómenos que se hacen observables a través de las exposiciones. Estas, al constituir una parte esencial del sistema comunicativo del museo, crean un espacio de interacción social que involucra activamente al público. Por ello, resulta necesario reflexionar sobre las formas de presentación, los modos de comunicar y los recursos expresivos utilizados.
Con el advenimiento de las tecnologías digitales y los nuevos medios, los museos comenzaron a explorar otras dimensiones para acercar sus colecciones al público. Estas herramientas permitieron nuevas maneras de transmitir contenidos, ampliar el acceso a la información y transformar la experiencia del visitante. En este sentido, el presente trabajo es una adaptación de mi trabajo final de carrera para la Cátedra de Taller de Diseño Multimedial 5, realizado en el año 2024. Se enfoca en analizar cómo la multimedia y los medios digitales han reconfigurado la comunicación en los museos de arte, así como en comprender cuál ha sido el impacto de estas transformaciones en la manera de concebir el arte en dichos espacios.