La erosión hídrica es el proceso de disgregación y transporte de las partículas de suelo por la acción del agua. Se establece cuando las gotas de lluvia caen sobre un suelo y tienen la suficiente energía para remover sus partículas, las que son liberadas y transportadas por el escurrimiento superficial hacia los cursos de agua. El ciclo completo culmina con el depósito de los materiales transportados por la corriente en áreas de sedimentación, cuando la capacidad de arrastre de las aguas se reduce hasta el punto de no permitir el flujo de las partículas de sedimentos previamente incorporadas al mismo (Gaspari et al., 2013).
En este sentido, el estudio y análisis de los cambios de cobertura y usos del suelo aportan conocimiento a la estimación de la erosión hídrica, porque están relacionados directamente a la generación de escurrimiento superficial. Mediante investigaciones se ha demostrado que estos cambios son una de las causas por las que el suelo queda desnudo y vulnerable frente a la acción erosiva del agua. Un ejemplo es la deforestación para implantar cultivos que son cosechados por temporadas, dejando al suelo desnudo con sus propiedades físicas y químicas alteradas. Sobre la zona serrana del sudeste de la provincia de Buenos Aires, los cambios de uso y cobertura vegetal han sido un proceso recurrente debido principalmente al avance de la agricultura. En las últimas décadas, dada la capacidad productiva de los suelos de esta región, los pastizales pampeanos han sido sustituidos por agroecosistemas y evidencian un importante nivel de degradación y un escaso grado de conservación. Es así como la erosión hídrica superficial provoca una decreciente producción agropecuaria, consecuencia del actual manejo del suelo, la pérdida del horizonte superficial y la disponibilidad de agua superficial y subterránea (Senisterra et al., 2015). En este contexto, es de importancia estudiar la dinámica hídrica y la interacción de sus variables hidrológicas con el fin de conocer el nivel de erosividad de una cuenca. Como mencionan Feler et al. (2019), el uso de modelos hidrológicos matemáticos que cuantifican variables y procesos dentro de una cuenca, permiten estimar escenarios potenciales futuros, constituyendo una herramienta valiosa para la planificación y elaboración de estrategias productivas y de ordenamiento del territorio. Un modelo hidrológico matemático utilizado para dicho propósito es el SWAT, que son las siglas de Soil and Water Assesment Tool1. Su aplicación mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) predice el impacto de las prácticas de manejo del suelo en la generación de agua, sedimentos y producción de sustancias químicas agrícolas, en cuencas con variedad de suelos, uso del suelo y condiciones de manejo, sobre un tiempo prolongado (Neitsch et al., 2005). En el presente trabajo el modelo SWAT fue aplicado mediante QGIS, con el complemento QSWAT para el análisis hidrológico y estimación de la pérdida de suelo en la Cuenca Alta del Arroyo Napaleofú (CAAN).