El origen del filosofar es múltiple. Del asombro sale la pregunta y el conocimiento. De la duda acerca de lo conocido, el examen crítico y la clara certeza. De la conmoción del hombre y de la conciencia de estar perdido, la cuestión de encontrarse a si mismo. De la experiencia de las situaciones límites, el fracaso que revelan la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo.