La infraestructura constituye, dentro de nuestra disciplina, un aspecto tan importante, como la actividad misma. Sin ella, las aeronaves no podrían desarrollar su labor, no solo por cuestiones técnicas y operativas, sino también porque el Estado debe fiscalizar y controlar su accionar tanto en tierra como en el aire. De allí el dominio público indelegable que tiene el Estado sobre los aeropuertos (especie dentro del genero aeródromos) y que, considero, se debería tratar de conservar.