Esta tesis propone una revisión crítica del término "vandalismo", argumentando que su uso convencional actúa como una etiqueta estigmatizante que simplifica y despoja de sentido a las intervenciones sobre el arte público. En lugar de entender estas acciones como meros actos delictivos o destructivos, el autor las matiza bajo el concepto de iconoclasia, estructurando un sistema de categorías que permite diferenciar las intervenciones según el poder que las ejerce, la intencionalidad del mensaje y el contexto socio-estético en que ocurren. Así, la investigación desplaza el foco de la criminalización hacia una comprensión situacional, donde el acto de intervenir una obra se revela como una herramienta expresiva de actores sociales que, al carecer de canales formales de comunicación, utilizan el símbolo público para visibilizar sus realidades y tensionar los sentidos hegemónicos de la ciudad.