El presente capítulo se propone analizar las estrategias de gestión de la propiedad de la tierra de la élite terrateniente en el Egipto romano entre los siglos I y IV d. C. En este sentido, haremos foco principalmente en comprobar los postulados de la corriente neoinstitucionalista, representada sobre todo en los estudios de la Antigüedad por Dennis P. Kehoe. Según este autor, la élite terrateniente romana tendría un comportamiento económico conservador cuyo objetivo último no consistiría en la maximización de ganancias, sino en el aseguramiento de un ingreso estable que le permitiera llevar adelante un estilo de vida acorde a su estatus. En consecuencia, esta élite habría sido reacia a la administración directa de sus propiedades, pues implicaría grandes desembolsos de recursos en "capital fijo”. En vez de ello, optaría preferentemente por dar en arriendo sus tierras, lo que le permitiría compartir los costos de inversión con empresarios agrícolas dispuestos a invertir en la producción.
Sobre la base de un estudio de los archivos documentales de algunos propietarios del Egipto romano, procedentes en su mayor parte del nomo de Arsínoe y de Oxirrinco, trataremos de comprobar hasta qué punto la opción del arrendamiento respondía a las necesidades de la élite terrateniente de descargar los costos de inversión sobre el arrendatario, o si, más bien, la contribución de este consistía básicamente en aportar mano de obra, ya sea para los trabajos agrícolas como para el mantenimiento de las estructuras de irrigación.