El comportamiento surge de la relación de los animales entre ellos y con el medio ambiente que los rodea, incluido el hombre.
El alto grado de confinamiento a que son sometidos cada vez más los animales, limitando el espacio y los movimientos, proveyendo ambientes monótonos con alimentación muchas veces restringida, altera la conducta que los animales desarrollan habitualmente, pudiendo provocar además situaciones de estrés que afectan las performances. Mientras que la producción porcina al aire libre, presenta entre sus ventajas la de disponer de más espacio por animal y una vida más natural con sensación de territorialidad, conllevando un mejor bienestar animal y evitando la aparición de conductas que indiquen alteraciones comportamentales.