Los árboles urbanos aportan servicios ecosistémicos de gran importancia en la ciudad, como la captura de carbono proveniente de las emisiones de dióxido de carbono, la reducción del consumo eléctrico por enfriamiento o calentamiento de edificios y viviendas, la mitigación de las partículas en suspensión, entre otros, funciones que ayudan a proporcionar bienestar a la población (Haase et al., 2014; Ponce-Donoso et al., 2020). Asimismo, su presencia en la ciudad tiene un valor tanto intrínseco como monetario (Ponce-Donoso et al., 2012), lo que le otorga un valor patrimonial público y privado a las ciudades. Para que estos servicios sean potenciados, es importante que los árboles estén en buenas condiciones y adaptados al sitio para que su riesgo sea minimizado (National Tree Safety Group, 2011; Vogt et al., 2015), de lo contrario pueden llegar a causar daños a personas, bienes materiales o cortes de servicios esenciales por la caída de ramas o árboles enteros (Calaza e Iglesias, 2016). Para avanzar más sobre este concepto es necesario distinguir entre riesgo y peligro, qué los diferencia, y, más concretamente, cómo definimos el riesgo.
Según las OSHAS 18001 (Occupational Health and Safety Assessment Series), el peligro se define como una "situación o acto con potencial para causar un perjuicio en términos de daño humano o deterioro de la salud, o una combinación de ambas”. A su vez, el riesgo se define como "la combinación de la probabilidad de que ocurra un suceso o exposición peligrosa y la severidad del daño o deterioro de la salud que puede causar el suceso o exposición”. Por lo tanto, todo árbol es potencialmente peligroso, pero el riesgo depende de otros factores, como la presencia de dianas que puedan ser impactadas y la consecuencia que este impacto generará.
Considerando lo anterior, eliminar el riesgo total del arbolado urbano es una actividad económica y técnicamente inviable, ya que sería necesario eliminar todos los árboles para tener un riesgo cero. Por ello, su gestión debe orientarse a conservarlo en su mejor estado, favoreciendo sus beneficios y longevidad.