La construcción y la categorización de la población, en una suerte de castas, estructura y construye enemigos como una forma de justificar posibles y "necesarias” aniquilaciones tendientes a satisfacer la consolidación de una idea de sociedad. Estas situaciones son propias de la historia de la humanidad que, en pos de una suerte de eje civilizatorio vinculado al poder económico, justifica, a partir de argumentaciones colonialistas marcadas por una supuesta supremacía étnica y cultural, la imposición, la negación y la posible destrucción de quienes se interpongan en los planes de conquista, imponiendo una forma de sociedad por sobre otra.
Carlos del Valle Rojas, nos invita, en Economía política del enemigo. Arqueología de la guerra y del genocidio (2024), a tratar de entender una dimensión psicosocial de un fenómeno que, lamentablemente, ha ocurrido, ocurre y, al parecer, seguirá ocurriendo, en las sociedades supuestamente modernas; esto es, la necesidad de construir un enemigo para justificar su dominación y, si es necesario, su aniquilación, para así poder establecer una construcción de sociedad que domine y que someta lo que el eje hegemónico considere correcto. Para esto, el texto se nos presenta en dos partes que se complementan: Arqueología de los modos de producción del enemigo y Economía política del enemigo, para cerrar con algunas consideraciones finales.