Las fracturas basilares en equinos suelen ser el resultado de avulsiones en la inserción de los músculos flexores de la base ventral del cráneo, generalmente por desgarro de los músculos recto ventral o largo de la cabeza. Ocurren principalmente en animales menores de 2 años, con una mortalidad 7,5 veces mayor que en otras fracturas craneales. Se describe un caso de fractura en la base del cráneo en un equino Sangre Pura de Carrera (SPC), hembra, de 2 años. El animal debió ser sacrificado, en el Hipódromo de La Plata, como consecuencia de un traumatismo craneano ocurrido en entrenamiento que provocó incoordinación, ceguera, epistaxis y sangrado en oídos.