Durante los procesos dictatoriales en Latinoamérica se cometieron violaciones sistemáticas de los derechos humanos. En el caso de Argentina y Chile, el método más utilizado fue la desaparición forzada, un delito contra la humanidad que puede ser entendido como una tecnología necropolítica (MBEMBE, 2011). La aplicación sistemática de esta práctica operó en los cuerpos y en la población para la fabricación masiva de espectros con el objeto de producir terror, parálisis e imponer un modelo socioeconómico regresivo (IIDH, 2007; PErEZ, 2022). En Latinoamérica, la implementación de la desaparición forzada de personas trascendió el ámbito de la violencia estatal para constituirse como metodología común en los conflictos armados internos, la modalidad delictiva de grupos vinculados a la trata de personas y el narcotráfico y la ruta migratoria. Sus consecuencias tienen un impacto que perdura no solo en los familiares de las víctimas directas sino en toda la sociedad. En los contextos donde la desaparición forzada funciona como una herramienta necropolítica, las prácticas artísticas tienen la oportunidad de profundizar su dimensión política a partir de la representación, la visibilización y la denuncia. Este trabajo tiene como objetivos: investigar las características que presentan las prácticas sonoro/musicales cuando son utilizadas como materialidad en creaciones colectivas, describir el rol que estas prácticas pueden desempeñar en los procesos políticos en los que se involucran e identificar nociones del activismo artístico en ellas. Se realizó una indagación y selección bibliográfica sobre activismo artístico y experiencias en las que el sonido y las prácticas sonoro/musicales desarrollaron un papel fundamental. Del relevamiento realizado, se incluyeron «Vivificar» (Constanza ramírez Molano, Colombia 2015) y «Animitas» (Christian Boltanski, Talabre, Desierto de Atacama, Chile 2013).