La carne, como alimento, es muy apreciada en Argentina. Por su composición y su alto contenido de agua, constituye un medio ideal para el desarrollo de diversas bacterias y hongos. Además, "ante un proceso de cocción insuficiente o por la contaminación cruzada con otros productos o utensilios, los microorganismos podrían permanecer viables y causar enfermedad a los consumidores”1. Por otra parte, siendo cada vez mayor el desarrollo de resistencia antimicrobiana, resulta interesante pensar en nuevas opciones que mejoren la calidad microbiológica de estos alimentos. En ese sentido, los aceites esenciales son una alternativa interesante como antimicrobianos naturales. En tanto, los aceites vegetales sirven para mejorar la aceptabilidad de los alimentos. El aceite esencial de orégano (AEO), destaca como antimicrobiano, convirtiéndolo en una alternativa como aditivo. Por su parte, el aceite de oliva (AO) se caracteriza por contener biofenoles, vitamina E y ácidos grasos monoinsaturados, que le brindan estabilidad y propiedades antioxidantes”.