El uso de antimicrobianos en animales de producción para consumo humano contribuye a la selección y diseminación de bacterias resistentes que pueden persistir en el ambiente. Dentro de los patógenos bacterianos transmitidos por alimentos "conocidos”, Salmoenlla spp y Listeria monocytogenes ocupan los primeros puestos. En la actualidad, Escherichia coli resistentes a cefalosporinas de tercera generación (C3G), se incorpora a los nuevos patógenos a considerar1. El objetivo de nuestro estudio es determinar la relación entre los patógenos mencionados recuperados en diferentes puntos de la cadena alimentaria: animales y su ambiente de producción y la carne. En el marco de los proyectos de I+D V265 y FARMS-SAFE: Future-proofing Antibacterial resistance Risk Management Surveillance and Stewardship in the Argentinian Farming Environment, se determinó la presencia de E. coli resistentes a C3G y Salmonella spp. en 17 granjas de producción porcina. De cada establecimiento se tomaron muestras de materia fecal y ambientales de áreas con alto tránsito de personas de galpones correspondientes a tres etapas de producción: gestación, recría y engorde; del agua de bebida de los cerdos, efluentes de la granjas e insectos.