Más allá de la desacreditación que desde algún sector político y social se intenta realizar sobre la producción de conocimientos, la ciencia es una realidad instalada que acompaña desde el vamos el mundo capitalista moderno, patriarcal y eurocéntrico. Sus avances, en particular los tecnológicos, han sostenido cada ciclo y en las últimas décadas han sido motor insustituible de las profundas transformaciones que hoy vivimos. En el amplio espectro del campo científico y tecnológico, las ciencias sociales siempre fueron objeto de sospechas tanto en lo referente a su propia cientificidad como por su utilidad para la sociedad o en todo caso para la reproducción del sistema hegemónico. No obstante, ya sea porque ciertas corrientes se asimilaron a los cánones dominantes o por la valía con la que se fueron defendiendo los fueros críticos, estos conocimientos también han ido encontrando un lugar. Que el campo científico esté consolidado como un aporte más que significativo para la vida social no quiere decir que a su interior no existan diferencias epistemológicas, ideológicas y políticas. Ahí encontramos viejas dicotomías que van tomando, por épocas, diferentes intensidades como las famosas díadas ciencias naturales vs ciencias sociales, ciencia básica vs ciencia aplicada, ciencia para la dominación de la naturaleza vs. ciencia para defender la naturaleza y/o la pretensión de objetividad, la utilidad de las ciencias, la relación con los gobiernos, en fin… un sinnúmero de controversias. Articulado a ellas y empujado por los vientos neoliberales, anarco capitalistas y en algún punto irracionales, observamos desde hace un tiempo atrás que en nombre de la "libertad” aparecen las andanadas negacionistas respecto del cambio climático, los genocidios, los movimientos antivacunas en plena pandemia, el terraplanismo, y por estos lares la propuesta de que esta actividad, la de producir conocimientos, sea asumida por lo privado. En ese caso se trata de convertirla en una mercancía que cotiza en el mercado y que de acuerdo a nuestra experiencia se constituye en "negocios”. Evidentemente existe una crisis previa que hoy parece hacer eclosión.