En secciones anteriores se ha incorporado la asignación del tiempo de forma racional como determinante tanto, del tipo de turismo a consumir, como de la oferta de horas a dedicar al trabajo; a través de la maximización de la utilidad del agente económico (las familias) respecto de la obtención de ingreso laborar vs. ocio, y el precio relativo (costo de oportunidad) de dichos bienes. De esta manera, el turista elegía cuánto tiempo de ocio y cuánto ingreso monetario disponer para el consumo, tanto de bienes turísticos no monetarios (disfrutar del paisaje, bienes culturales, o de asolearse, entre otros), como de bienes turísticos monetarios (gastronomía, hotelería, etc.). Sin embargo, quedaba aún sin resolver la asignación de ese tiempo y ese ingreso entre turismo y otros bienes, o entre distintos bienes turísticos distribuidos en diversos destinos (segunda etapa de la decisión del turista).