Cuando nos preguntamos sobre qué son los discursos de odio, partimos de hacer una distinción: el odio es un sentimiento que se construye racionalmente, que se va alimentando con frases, expresiones y acciones que van escalando paulatinamente. Por eso no debemos confundir el odio en la política con la rabia en tanto la rabia y la ira sí son expresiones irracionales, inmediatistas. En este sentido, el odio como instrumento de la política no es nuevo en nuestra historia: podemos afirmar que el odio se expresó en la realidad histórica argentina desde el momento mismo en que les sujetes48 populares y sus líderes/esas han planteado sus reivindicaciones político-sociales. El odio en la política nace en el cálculo, se alimenta de juicios previos, de frases y slogans y de afirmaciones tajantes que no admiten crítica ni réplica. El "odio argentino” es un odio de clase de la elite, el odio de la derecha, un odio con un propósito claro y preciso: bloquear, limitar, reducir y si fuera posible exterminar (en el sentido absoluto del término) a las expresiones de la lucha popular. Este odio no flota en el aire como una nube, está asociado –por la negativa- con la práctica política que ve en cada medida a favor de los sectores populares un riesgo para los intereses de las elites. En definitiva, el trabajo busca hacer una reflexión sobre cómo el odio está siendo utilizado como instrumento en la política argentina por la derecha, los cuales son expresados y fogoneados por los medios hegemónicos masivos. Generando así un circuito de frases y expresiones que se van instalando en la vida cotidiana de la sociedad. Partiremos realizando una contextualización de las derechas actuales en Argentina, reconstruyendo cómo entran en juego estos discursos, y cómo se reproducen en la coyuntura actual. Luego recuperaremos algunas de las experiencias que se expresan en la cotidianeidad de la sociedad. y para concluir, intentaremos dar una aproximación a cuáles podrían ser los aportes del Trabajo Social en esta disputa de sentidos.