Las Universidades Nacionales se ven afectadas por el ajuste presupuestario, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes, lo que genera un retroceso en materia de conquista de derechos, provoca incertidumbre en las formas de acceso, permanencia y promoción de la carrera docente; sin desconocer que la precarización, la flexibilidad, la polivalencia de tareas, la intensificación, junto con el aumento de riesgos psicosociales del trabajo (Neffa, 2019) también están presentes en la universidad como espacio laboral. Es común escuchar que quienes trabajamos en la Universidad somos "privilegiadxs”. Sin embargo, la heterogeneidad y disparidad de situaciones que existe entre lxs trabajadorxs y las particularidades de cada ámbito institucional concreto, requieren problematizar este imaginario extendido para construir análisis situados desde una perspectiva de complejidad. Consideramos necesario atender a las reconfiguraciones que envuelven el ejercicio del trabajo docente, pero teniendo como telón de fondo una cuestión fundamental: la educación superior como un derecho humano y en este marco no olvidar que nuestro trabajo lo realizamos en la Universidad Pública y está estrechamente entramado con la garantización de un derecho. Aunque comprendemos que este no es el único proyecto político en la Universidad, existiendo otros que no reconocen el carácter de derecho humano de la educación superior y la ubican como un servicio (posible de ser mercantilizado y/o ordenado a través de variables como la meritocracia, el academicismo y el productivismo) con los cuáles se entra en conflicto. Estas aproximaciones se construyen tomando como campo empírico nuestra propia práctica docente en la Universidad Pública. Forman parte de un proceso de reflexividad (Guber, 2004), entendiéndose a ésta en sus diferentes sentidos, paralelos y relacionados: la reflexividad de cada una como protagonistas de nuestras acciones (orientada a explicitar y reflexionar desde qué lugar "miramos” y actuamos en la sociedad, lugar que implica una posición de género, de clase, de generación, afiliación política), la reflexividad respecto de nuestras perspectivas teóricas y la reflexividad en términos relacionales entre quienes somos sujetas y a su vez en este caso también objeto de conocimiento.