La obra Ancestros, procura conciliar/enhebrar dos mundos a través del tejido, por lo tanto, también se trata de una invitación a releer nuestro pasado desde una perspectiva colonialista tras 531 años de sometimiento que padecieron los pueblos nativos que aún siguen habitando Latinoamérica. Al igual que en las orillas, a veces, reflotan objetos perdidos, sin temor a equivocarme puedo manifestar que también hacia las orillas se dirigen aquellas cosas que socialmente olvidamos. Por esta razón, con las hebras entre los dedos, se pretende rescatar esa forma de tejido ancestral, los kipus, característico de las culturas precolombinas para escribir en ellos el número de años de colonización que antes que lo que denominaron como "encuentro de culturas", se trató más bien de uno de los mayores genocidios de nuestra historia. Esta producción aspira a enhebrar la interculturalidad que atravesamos teniendo en cuenta los contextos históricos pasados y este presente.