Esta tesis parte de la hipótesis de que el uso de la tierra como material en las artes visuales contemporáneas de América Latina y el Caribe no responde a una mera elección formal o estética, sino que constituye un gesto político y poético que reactualiza memorias, territorios y disputas históricas.
El recorrido analítico se organiza en torno a tres ejes temáticos —Violencia(s), Migración(es) y Soberanías(s)— que funcionan como territorios conceptuales abiertos. Estos ejes no deben entenderse como categorías fijas o excluyentes, sino como marcos móviles que permiten explorar afinidades, tensiones y desplazamientos entre las obras seleccionadas. En cada uno de ellos se analiza un conjunto de piezas que, aunque responden a distintos contextos, convergen en preocupaciones comunes en torno al uso de la tierra como materia simbólica, social y afectiva. La tierra opera como catalizador de sentidos: puede encarnar una frontera, un cuerpo, un duelo, una historia o una promesa. En su materialidad, se inscriben marcas del pasado y se proyectan formas de resistencia y deseo.