Los datos arqueológicos y referencias coloniales plantean que el sector central de la Puna de Jujuy estuvo ocupado por casabindos y cochinocas. En la actualidad, se los considera como grupos con una identidad particular, que los distingue de los que habitaron los grandes valles del Noroeste Argentino desde Salta hasta el norte de San Juan (pueblos que compartieron entre sí una base lingüística y una tradición cultural, ajenas a las sociedades más septentrionales). De la misma manera los grupos de la puna se diferencian también de los de Quebrada de Humahuaca, sur de Bolivia y Atacama.
Los cochinocas fueron, aparentemente, los pobladores originales del Pucará de Rinconada y como tales tendrían una antigüedad que se remontaría a mediados del primer milenio después de Cristo o aún más remota en el tiempo. Los casabindos, en cambio, presentan claras raíces altiplánicas en varios aspectos de su cultura material y su presencia en la Puna de Jujuy correspondería a los inicios del segundo milenio de la era. Desde el siglo XVII ambos grupos fueron integrados en una única encomienda y estuvieron estrechamente vinculados durante toda la dominación hispana hasta las guerras de la independencia.