La investigación aborda, desde la comunicación, la puesta en funcionamiento del Centro Comunitario de Salud Mental y Consumos Problemáticos en la localidad de Quilmes, como caso testigo de la transformación del modelo de atención en salud mental impulsado por los marcos normativos provinciales y nacionales. El estudio parte de la hipótesis de que las prácticas comunicacionales no son un recurso técnico ni accesorio sino una condición de posibilidad para que la política pública se haga efectiva en los territorios: comunican, organizan, generan pertenencia y disputan sentidos, en este caso, sobre salud, enfermedad, bienestar, cuidados y derechos. En ese marco, el trabajo se propone analizar cómo el campo de la comunicación (y lxs comunicadorxs) contribuye concretamente al proceso de implementación de políticas públicas y del modelo de atención comunitaria.