La extensión crítica constituye una concepción transformadora de la función extensionista universitaria, que se distancia de enfoques asistencialistas o unidireccionales. Sustentada en tradiciones latinoamericanas como la Reforma Universitaria de 1918 y la pedagogía crítica de Paulo Freire, promueve el diálogo de saberes entre universidad y comunidad, reconociendo a esta última como sujeto activo en la producción de conocimiento. En este marco, emergen las prácticas integrales como una estrategia en la que converge docencia, investigación y extensión, proponiendo experiencias formativas que vinculan activamente el quehacer académico con las problemáticas sociales desde una lógica interdisciplinaria y situada.