Esta tesis explora las prácticas de enseñanza en la formación docente inicial (FDI) desde una perspectiva etnográfica y artesanal, centrada en una pregunta fundante: ¿cómo se transmite el oficio de enseñar a enseñar? Situada en una universidad de la ciudad de Cuenca, Ecuador —en un contexto regional donde esta labor suele ser concebida como una empresa de bajo impacto, atravesada además por políticas de estandarización, control y eficiencia—, la investigación propone una mirada alternativa que recupere el sentido profundo, humano y situado del oficio docente. Con ese propósito, se parte de una contextualización histórica y normativa de la FDI, tanto a nivel global como local, que permite visibilizar una tensión estructural entre dos lógicas en disputa: una racional-eficientista y otra de inspiración humanista. El estado de la cuestión recorre líneas temáticas como la práctica reflexiva, el aprendizaje-servicio, las tecnologías digitales emergentes, la enseñanza crítica de las ciencias, entre otras, mientras que el marco teórico se teje en diálogo con la figura del artesano, entendida como una forma de concebir la formación donde manos, mente y corazón actúan en sintonía. Desde una metodología cualitativa, con inspiración etnográfica y enfoque de estudio en casos, se indagaron en profundidad las trayectorias de tres formadores de docentes mediante observación participante y entrevistas abiertas, lo que permitió identificar tendencias pedagógicas diversas: una de orientación epistémica, otro de corte reconstruccionista social y un tercero de impronta humanista-experiencial. Entre los principales aportes del estudio se destacan la visibilización de la pluralidad de las maneras de enseñar y de transmitir el oficio docente, la revalorización de saberes tácitos y experienciales, y la reivindicación de lo situado y lo complejo como claves para comprender la enseñanza. En esa línea, la tesis concluye con una invitación a recuperar el taller artesanal como metáfora viva de la formación docente: un espacio donde enseñar no consiste en aplicar fórmulas ni replicar modelos, sino en esculpir sentido en lo concreto, lo contingente y, sobre todo, en lo humano.