El siguiente trabajo se propone invitar a explorar las relaciones entre la música y la política. Atendiendo especialmente a cuáles son las narraciones que se imponen desde el Estado, entendiendo al mismo como una maquinaria que construye ciertos consensos dentro de la sociedad. Y por otra parte cual es la producción sonora que se inscribe dentro de la trama de poder, poniendo la lupa en la forma que adquieren las mismas. Se tomará como ejemplo la dictadura de 1976 teniendo en cuenta como fue esa relación durante la misma. Se extraerá de ese periodo ciertos recursos retóricos, puestos en relieve en la tesis doctoral de Mara Favoretto, en donde habla de alegoría e ironía en la dictadura de 1976. El tiempo histórico elegido es el de la dictadura debido a que fue uno de los momentos donde se ejerció de manera explícita el control sobre la cultura. Al visibilizar este control tal vez podamos replantearnos cual es el lugar que ocupa la producción sonora en el presente. Poniendo en valor a la música popular como aquella que tiene el poder de interpelar a las masas y construir su propia narración capaz de interceder en el debate público.