El selenio es un elemento traza en la corteza terrestre y se lo encuentra como seleniuros, selenatos y selenitos, y también sustituyendo al azufre en sulfuros. Este elemento es obtenido como un subproducto de la refinación del cobre y es recuperado de los ánodos de la pulpa en la celda electrolítica productora. Por esta razón los países con las mayores reservas de cobre tienen también las mayores reservas de selenio. Entre los usos modernos del selenio se destacan la fabricación de células fotovoltaicas y paneles solares, motivo por el cual es considerado un elemento crítico para la energía.
En Argentina desde mediados del siglo XIX se reporta la existencia de depósitos de minerales de selenio, siendo el primer antecedente en el Cerro Cacheuta, Mendoza. Luego se daría a conocer la presencia de umangita y de klockmannita en el Cerro Cacho ubicado en la Provincia de La Rioja, antiguamente erróneamente referido como Sierra de Umango [1]. Décadas más tarde se realizó la mención de manifestaciones de más seleniuros en el distrito Los Llantenes. Todas las ocurrencias indicadas se asignan a un modelo de mineralización de tipo epitermal polimetálico rico en Se. Fueron estudiadas muestras pertenecientes a la colección de la División de Mineralogía, Petrología y Sedimentología (DMPyS) del Museo de La Plata, procedentes de 3 regiones de la Provincia de La Rioja: Cerro Cacho, Los Llantenes y Sierra de Famatina, que reportaban la presencia de distintos minerales seleníferos. Estos se encuentran alojados fundamentalmente en rocas del basamento de las diferentes áreas y en forma de vetillas de grano muy fino.
Con el fin de conocer en detalle las fases minerales presentes fueron realizados análisis por microscopia calcográfica, difracción de rayos X (DRX), espectroscopia infrarroja (FTIR) y microscopia electrónica de barrido (ESEM – EDS).