Desde fines del siglo XVIII y durante el XIX, Europa atraviesa una serie de procesos que alteran su mundo por completo. Los valores absolutos que organizaban la vida en sociedad entran en una crisis profunda para dar paso a nuevas configuraciones políticas, sociales y culturales constitutivas de la modernidad, y visibles en las producciones artísticas. La cotidianeidad de la muerte y el desamparo espiritual dan lugar a la producción de imágenes del terror que pendulan entre la curiosidad y la obsesión, y evidencian la paradoja moderna: mientras la ciencia expande la visión hacia lugares impensados, la linterna del conocimiento proyecta sombras difíciles de esconder. La luz, además de instrumento de verdad, se vuelve un recurso expresivo para habilitar nuevas formas de acercamiento a lo desconocido y lo fatal, mostrar lo que no puede verse, imaginar lo que no se puede saber. Para dar cuenta del conflicto moderno entre las luces de la razón y las sombras de lo incierto, se propone un recorrido a través de cinco obras en las que se aborda el tema iconográfico del encuentro entre la vida y la muerte, y aparecen representaciones de seres monstruosos, sobrenaturales, que oscilan en los límites de la conciencia.