La Diabetes mellitus (DM) constituye un problema de salud pública global creciente, como lo han planteado la Asociación Americana de Diabetes (ADA), la Federación Internacional de Diabetes (IDF) y la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 más de 400 millones de personas (8,5% de la población mundial) padecía esta enfermedad, y su prevalencia aumenta con mayor rapidez en países de mediano y bajos recursos. La Diabetes es una importante causa de ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputación de los miembros inferiores. Se estima que en 2015 la Diabetes fue la causa directa de 1,6 millones de muertes.
Según proyecciones de la OMS, la Diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030.
Dado que la Diabetes lleva a importantes pérdidas económicas para las personas que las padecen, sus familiares y al sistema de atención de la salud, es importante adoptar políticas de prevención y atención de estos pacientes.
La DM es una enfermedad crónica grave, caracterizada por hiperglucemia, que se desencadena cuando el páncreas no puede producir suficiente insulina o cuando el organismo no puede usar la insulina en forma eficiente. Como consecuencia de la hiperglucemia sostenida, se producen daños en diferentes órganos y tejidos que pueden terminar con la muerte del paciente. Estas complicaciones crónicas incluyen: infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, amputación de miembros inferiores, pérdida de visión y daños neurológicos.