El proyecto "Salud y Ambiente en Villa Argüello” demuestra cómo la universidad pública puede actuar como agente social, articulando conocimientos interdisciplinarios para abordar problemas estructurales de desigualdad, urbanización, y carencia de servicios básicos. No es solo una intervención asistencial, sino un espacio de diálogo horizontal con la comunidad, promoviendo acciones preventivas, control sanitario, compostaje, soberanía alimentaria y educación integral en salud y ambiente. Critica las dinámicas de poder y construye conocimiento colectivo, resignificando la salud como derecho y no solo un servicio. La colaboración entre diversas disciplinas y la relación prolongada con el territorio permiten un abordaje integral de los determinantes sociales y ambientales. Sin embargo, la sostenibilidad y continuidad de las acciones enfrentan desafíos, como la rotación estudiantil y la dependencia de políticas públicas, aunque el proyecto visibiliza esas carencias en clave política. Además, promueve prácticas ecológicas y culturales, empoderando a la comunidad, pero cuestiona el impacto real en las matrices productivas y ambientales que generan desigualdad. La experiencia invita a reflexionar sobre el rol transformador de la universidad, los límites de su influencia y la necesidad de políticas estatales coherentes para lograr cambios estructurales. En suma, evidencia que la salud ambiental requiere una visión holística y un compromiso político y social, donde la universidad puede ser un motor de transformación, siempre que sustente procesos colectivos y no respuestas unilaterales.