El uso más frecuente del cultivo de tejidos vegetales (CTV) es la multiplicación rápida de individuos vegetales (micropropagación), que posibilita obtener en elevado número de plantas con una carga genética común, a una intensa tasa de multiplicación, controlando la composición del medio y las condiciones ambientales. Otro uso frecuente es la obtención de plantas libres de virus, a partir del cultivo de meristemas. En el mejoramiento vegetal, el cultivo de tejidos juega un rol importante en la obtención de individuos haploides, con los que se puede generar posteriormente diploides, triploides, etc. homocigóticos o generar individuos de cruzamientos interespecíficos estériles. Por otro lado, la ingeniería genética hace uso del CTV para la regeneración de plantas transgénicas. El cultivo de tejidos también es una herramienta para generar variabilidad genética. Las células desdiferenciadas obtenidas por el cultivo de callos, de células o de protoplastos sometidas a una presión de selección, pueden generar variantes somaclonales.