Todos los equinos están expuestos a padecer en mayor o menor medida diferentes tipos de lesiones durante su vida deportiva, dentro de las cuales pueden encontrarse las denominadas catastróficas, condición no ajena a los atletas equinos.
En los caballos de carrera las lesiones del aparato locomotor (estructuras óseas y tejido blando), ocupan un lugar de primacía. Estas afecciones son variables y de diferente magnitud, tanto que pueden provocar la disminución del rendimiento deportivo, perder días de entrenamientos, así como inhabilitar al equino de manera permanente o incluso comprometer su vida, seguidas por trastornos gastrointestinales, enfermedades del sistema respiratorio, afecciones del sistema nervioso y cardiovascular (la posibilidad de presentar lesiones durante las carreras de velocidad ha sido reportada en diferentes hipódromos del mundo y en distintas disciplinas hípicas).
Las lesiones de tipo catastrófico en equinos de raza Sangre Pura de Carreras (SPC) en entrenamiento o competición, suelen observarse con relativa frecuencia en comparación con otros deportes ecuestres y, suele estar asociada al accionar de fuerzas que superan las cargas máximas que soporta el hueso. Como resultante, el tejido óseo comienza a sufrir estrés en los sitios de mayor tensión, dado que, el proceso de reabsorción supera al de remodelación ósea y, en consecuencia, no logra adaptarse a la demanda que le supone el ejercicio. Se torna incapaz de soportar ciclos normales y repetitivos de cargas dando lugar a fracturas por estrés en dichos puntos.
Los huesos mayormente afectados suelen ser el ilion, la tibia, el húmero, el radio y el metacarpo Este tipo de lesiones por estrés se acompañan de claudicación de bajo grado, sin antecedentes de trauma agudo, a diferencia de las lesiones catastróficas que se presentan de manera aguda y con un antecedente de trauma o rodada durante el desarrollo del entrenamiento o la competencia.
Es importante diagnosticar las lesiones por estrés de forma temprana dada su alta probabilidad de evolucionar a lesiones de tipo inhabilitante para el deporte o, de tipo catastrófico, fatales para el equino.
Es importante desarrollar una historia clínica completa y detallada del paciente, efectuar una evaluación física completa, implementar la evaluación dinámica en caso de ser posible y determinar los métodos complementarios a utilizar (ecografía, radiología, resonancia magnética, tomografía computarizada, gammagrafía, termografía).