La desnutrición infantil continúa siendo un problema de salud pública en Argentina, especialmente en menores de cinco años. A pesar de avances recientes en la región, persisten brechas estructurales que condicionan el crecimiento saludable (Nuñez et al., 2020). La estacionalidad climática —entendida como la variación cíclica anual de condiciones climáticas— puede influir en factores clave de la nutrición infantil, como la disponibilidad de alimentos, la carga de infecciones y el acceso a agua segura (Baye et al., 2020). Mientras que en regiones de África o el sur asiático se ha documentado la variación estacional de la desnutrición, en América Latina este fenómeno ha sido escasamente estudiado (Marshak et al., 2021), limitando la posibilidad de diseñar intervenciones sensibles al tiempo, que respondan a los momentos de mayor vulnerabilidad nutricional. En Argentina, la diversidad ambiental se organiza en 18 ecorregiones y 6 subecorregiones, definidas por la recurrencia de condiciones ecológicas relativamente homogéneas (Brown y Pacheco, 2006), lo que representa un marco relevante para examinar variaciones geográficas en la estacionalidad de la desnutrición. Este trabajo se propone aportar evidencia empírica sobre la variación intraanual del retraso de crecimiento en Argentina y su asociación con condiciones bioclimáticas.