La presencia de condiciones de viento adversas, como viento cruzado, en un aeródromo dificulta las operaciones aeronáuticas, ya que pueden dar como resultado cambios en la actitud de la aeronave, y ocasionalmente consecuencias como aterrizajes forzosos, golpes en la aeronave o inducir a realizar maniobras de aproximación frustrada (Krüs, 2016). El viento cruzado o crosswind es el flujo de viento moviéndose de manera perpendicular a la trayectoria de una aeronave y resulta en una dificultad para mantener el control direccional de la misma. Cada tipo de aeronave tiene su máximo umbral demostrado de viento cruzado para despegue y aterrizaje según el estado de la pista, y según las características de la aeronave (Krüs, 2016). Sin embargo, cada aerolínea puede determinar un criterio de umbrales menores para sus operaciones. Según un análisis de la Fundación de Seguridad de Vuelo (Flight Safety Foundation; Khatwa y Helmreich, 1999) de los accidentes en aterrizaje y despegue entre 1980 y 1996 se determinó que las condiciones adversas del viento, tales como fuertes vientos cruzados, viento de cola y cortante del viento, están involucradas en un tercio de los accidentes de aproximación y aterrizaje. A su vez, se observó que el 85% de los incidentes y accidentes por viento cruzado ocurren durante el aterrizaje.
El Aeroparque Jorge Newbery (Sigla OACI: SABE) es uno de los aeropuertos más importantes de Argentina debido a su cercanía con el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y por la cantidad de movimientos diarios que realiza, tanto de vuelos de cabotaje como internacionales. Es por esto que resulta de suma relevancia el análisis de los fenómenos meteorológicos que puedan afectar la seguridad y eficiencia operacional en el mencionado aeropuerto, y, en particular, ahondar en el estudio del viento cruzado ya que SABE posee una única pista orientada Sureste-Noroeste, identificada como 13-31, para llevar a cabo sus operaciones aéreas.