La rápida urbanización de la población mundial es uno de los principales problemas actuales. Mientras las ciudades crecen en extensión y densidad, demandan más recursos, concentran actividades económicas, y su población se vuelve más vulnerable, especialmente a riesgos hidroclimáticos y a los efectos del cambio climático (Masson et al., 2020). Afrontar estos retos requiere de medidas complejas que consideren la diversidad y características de los ambientes urbanos y su interacción con el clima a diferentes escalas (Langendijk et al., 2024). Argentina es un caso de estudio particular al ser uno de los países más urbanizados del mundo. Según el último censo, el 92% de la población reside en áreas urbanas. El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alberga el 36% de la población total del país, convirtiéndose en el tercer conglomerado urbano más grande de Latinoamérica (INDEC, 2024). Su densidad poblacional incrementa la vulnerabilidad del AMBA a eventos climáticos extremos, cómo las olas de calor, cuyos efectos se magnifican por el fenómeno de Isla Urbana de Calor (UHI), disparidades sanitarias y desigualdades sociales (Camilloni & Barrucand, 2012). Sin embargo, los procesos del clima urbano en el AMBA se mantienen inexplorados, especialmente en términos de la morfología de pequeña escala y la representación del área urbana en los modelos. A tal fin, evaluar el desempeño de modelos climáticos como el Weather Research and Forecasting (WRF) en el ambiente urbano del AMBA es esencial. Estudios previos han analizado la sensibilidad del modelo WRF a diferentes configuraciones en diversos ambientes urbanos (Luque et al., 2023; Wu et al., 2023), remarcando el impacto de las parametrizaciones físicas y la representación de la morfología urbana. Los esquemas físicos han sido ampliamente estudiados, pero la caracterización de los ambientes urbanos a través de Parámetros de Dosel Urbano (UPCs, por sus siglas en inglés) aún requiere un análisis exhaustivo (Wu et al., 2023). Este estudio busca abordar esta problemática con la mejora de la categorización morfológica del AMBA a través de Zonas Climáticas Locales (LCZ) y evaluando la sensibilidad de WRF a cambios en los UCPs durante un evento de ola de calor del 4 al 12 de diciembre de 2022.