Desde el año 2008 son frecuentes los incendios en el Delta del Río Paraná, presentándose principalmente durante los meses de junio a septiembre (Binet et al., 2024). Cuando estos eventos se combinan con años secos se vuelven más intensos. Esta situación genera una alta producción de dióxido de nitrógeno (NO₂), siendo éste el producto de la reacción de oxidación del monóxido de nitrógeno, que ocurre pocos minutos después de su emisión por la quema de combustible fósil y la quema de biomasa a altas temperaturas. Este compuesto, cuando se encuentra en altas concentraciones en la atmósfera, es un importante contaminante del aire, debido a las graves consecuencias que ocasiona tanto para la salud humana como ambiental. Además, juega un rol importante en la generación de aerosoles secundarios. En el año 2022, de gran sequía por el fenómeno de la Niña, en las islas del Delta superior se produjeron diversos focos de incendio afectando a las localidades ubicadas frente a dicha área. Esto generó tanto problemas ambientales como de salud en las comunidades afectadas. El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre los incendios ocurridos en agosto y septiembre de 2022 y la contaminación por NO2 a través del desplazamiento de las masas de aire, en comparación con el año 2023 que no presentó eventos significativos de incendios, para cuantificar el incremento de la concentración de NO2 en distintas localidades del Gran Rosario (GR) para el año con incendios.