La porción argentina de la Cordillera de los Andes ubicada al norte de 47°S presenta diversas características climáticas que dependen tanto de la elevación como la latitud (Viale et al. 2019), lo cual representa un desafío para la modelación. Los recursos hídricos que sostienen a las poblaciones ubicadas en las adyacencias de la cadena montañosa y a los ecosistemas altoandinos dependen altamente de las precipitaciones y del aporte nivo-glaciar a los ríos. Las tendencias climáticas recientes muestran una reducción en la precipitación invernal y un incremento en la temperatura a lo largo de la Cordillera de los Andes, aunque con diferencias en magnitud que dependen de la región considerada. Se espera que estas tendencias continúen a futuro, aunque existe una alta incertidumbre en relación a su magnitud y comportamiento espacial, lo cual requiere el uso de modelos climáticos regionales (MCR) para su cuantificación (Falco et al. 2019). Esto puede contribuir al desarrollo de medidas de adaptación y mitigación para las poblaciones locales en relación al manejo de los recursos hídricos, así como también la conservación de la biodiversidad. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es cuantificar los cambios proyectados en los valores medios y extremos de la temperatura y la precipitación a lo largo del siglo XXI en base a un conjunto de MCR que simulen adecuadamente las características climáticas a lo largo de la Cordillera de los Andes.