El capítulo analiza el rol de la evaluación diagnóstica en el ámbito de la enseñanza de la Historia de las Artes Visuales, a partir de testimonios y experiencias del estudiantado. El objetivo principal es comprender cómo las instancias evaluativas permiten relevar los saberes previos, percepciones y representaciones que los alumnos poseen sobre conceptos fundamentales como arte, historia y la utilidad de la disciplina.
Se describe la implementación de encuestas al inicio y al final de la cursada como herramienta pedagógica para comparar transformaciones en los aprendizajes, así como para evaluar el desempeño docente y las estrategias didácticas. Los resultados evidencian la persistencia de concepciones arraigadas —como la idea del arte como mera expresión subjetiva o de la historia como relato del pasado— y la dificultad de los estudiantes para resignificar estos conceptos desde una perspectiva crítica.
Asimismo, se destaca la importancia de la evaluación como instancia participativa y reflexiva, que no solo informa al cuerpo docente, sino que también promueve procesos de autoevaluación y mejora continua. En este sentido, se plantea la evaluación como una herramienta clave para problematizar el conocimiento y fortalecer la construcción de aprendizajes significativos en el campo de las artes.